Los Sitios de La Cocina de Pasqualino Marchese

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Horacio Agola

Horacio Agola Héctor Becerini Raúl Giménez Patricia Macchia Esther Maturana Jacinto Viglione Natalio Marengo Verónica Iñurrieta Adriana Pisani

 

Pintor italo-argentino

El pintor que exalta los colores de Mar del Plata

Horacio Agola se integra a la Argentina en la primera década del post guerra, desde Sicilia, tierra donde nació. De ésta trajo la herencia del color, de la mirada hacia el mar. Con suma dedicación y constancia durante toda su vida ha reflejado en el lienzo el amor por Mar del Plata, su puerto pesquero y de sus esforzados hombres y entornos.

Agola es un pintor único, espontáneo. Improvisa. Sus colores se manifiestan con vigor, contrastantes y luminosos, mientras su genio desarrolla el tema y define el cuadro.

Su currículum vítae, demasiado largo y aburrido para que usted lo lea. Lo importante es que sus obras, que cualquiera entiende, cuelguen de miles y miles de paredes de humildes hogares o grandes residencias de nuestro País y del exterior. Los cuadros de Agola son para alegrar y dar vida a los ambientes, para mirarlos y disfrutar de la vibrante paleta.

Obras recientes ofrecidas en venta

 

31 obras disponibles 2014/2015, ver: www.pasqualinonet.wix.com/agola

 

Obras 2012-2013 en la nueva sucursal de Confitería Boston de la calle Güemes

 

Distinción de Vecino Destacado

 

 

 

Las obras disponibles para la venta se encuentran expuestas en los siguientes y distinguidos lugares de Mar del Plata:

Buenos Aires 1927   Boulevard Marítimo P. Ramos 3887   Avenida Constitución 4694

Las obras tienen certificado de autenticidad.

 

La Nostalgia de Horacio

 
Publicado en el Diario La Capital de Mar del Plata

Domingo 20 de junio de 1999

 

NOSTALGIA

                  

Nostalgia, dice el diccionario, es un deseo intenso, doloroso de volver al lugar querido. Esa sensación es más intensa si el lugar querido se deja en la adolescencia. Y se agudiza mucho más si como ocurrió en mi caso, se llega a la Argentina, en una ciudad como Rosario, que en los años ‘50 estaba llena de italianos. Por todas partes se hablaba italiano, se cantaba en italiano, se comía en italiano, se vestía en italiano.

Éramos los tanos de la pizza, del neorrealismo, de la Ferrari y la Maserati, de los mocasines, del "bel canto", de la posguerra. Junto con los gallegos, los turcos, los judíos... componíamos ese mosaico de razas que traían sus costumbres, sus vicios y sus virtudes", y su nostalgia, mientras De Sica, Rossellini, Fellini, Visconti, Antonioni inundaban las pantallas de los cines con los Alberto Sordi, Totó, Vittorio Gassman, Ugo Tognazzi.

 

Mientras los tanos, que se habían quedado, empezaban a reconstruir esa Italia destruida por la guerra, nosotros, aquí en los distintos rincones de esta tierra acogedora, nos lamíamos las heridas que nos provocaba el haber dejado los afectos, los olores quizá para siempre .

 

La integración a un nuevo ambiente cálido y afectuoso hacía menos doloroso el desgarramiento, pero a cada acorde de ese repetido ‘O sole mio’, los latidos del corazón aumentaban vertiginosamente... y esos acordes napolitanos humedecían los ojos de romanos, sicilianos, genoveses.

 

Los argentinos, en su gran mayoría: con apellidos italianos, españoles, turcos... nos miraban, tratando de entender a estos recién llegados, llenos de nostalgia.
A pesar de toda su buena voluntad, no podían y no pueden aún hoy, entender ese sentimiento.

 

Y es lógico que así sea. Porque tampoco lo entienden los italianos que hoy, como turistas o funcionarios vienen por quince días a la Argentina. Somos nosotros quienes después de 40 ó 50 años de ausencia, los recibimos, los agasajamos... los cansamos con nuestra nostalgia por esa Italia que ellos no extrañan porque nunca tuvieron que dejarla. Creo que nos miran como simpáticos dinosaurios.

 

Nostalgia es sorprenderse tarareando una vieja melodía italiana de la infancia entre bocinazos y ruidos callejeros, mezclados con ensordecedoras disonancias de "hits" norteamericanos que inundan todos los rincones de esta ciudad.

 

Nostalgia es revivir imágenes de aquellos pueblitos a orillas del Mediterráneo, mientras se hacen piruetas entre los cruces de autos para alcanzar la otra vereda.

Quizás como autodefensa, uno logra que esta sensación no sea permanente. Como todos los habitantes de este país, uno vive la problemática de la vida cotidiana argentina pero de pronto, ese chip travieso se activa. Apoyado en la ventanilla de un colectivo... uno se va..., más rápido que el Concord cruza el océano... y entra en el túnel del tiempo. .       .

 

Camina con los pantaloncitos cortos por esas tortuosas callejuelas del pueblito. Delante de la fachada de la catedral vuelve a sentir ese temblor infantil que sintió cuando tomó la primera comunión entre cánticos en latín y campanazos tocando a fiesta.

 

Sobre un sombrío telón de fondo hombres y mujeres vestidos de negro se desplazan en una extraña danza.

 

Y mientras tanto desfilan los chalets de Los Troncos y el ómnibus enfila por la calle Alem. A la izquierda está la Base Naval. Y ese mar... bravío que, como el toro en la arena, arremete día y noche contra las escolleras.

 

Y como en un collage alucinante se mezclan las imágenes de los días pasados en el otro mar, remando en una pequeña barca, saltando sobre las rocas, comiendo cangrejos crudos, mientras el ruido ensordecedor de los aviones enemigos estremece nuestro pequeño refugio y los adultos, aterrorizados, hablan del Duce, de Hitler... de la guerra...

 

Poco a poco los recuerdos se desvanecen y se retoma el contacto con la realidad: la situación económica; el tiempo que amenaza lluvia... me pasé unas cuadras... no importa, caminar hace bien.

 

Horacio Agola

 

Esta nota me ha sido entregada hoy, en un encuentro con Horacio. Me hablaba que tenía un inmensa gana de tomar una granita acompañada de un brioche, cosa que se acostumbraba hacer en Sicilia de mañana a manera de desayuno, especialmente durante el verano.

 

Aquí la receta:

 

La granita de limón se caracteriza por no tener una cantidad exacta de ingredientes: varían según el gusto a limón y dulzura que se le quiera dar en el resultado final. Optaremos entonces por una relación entre ingredientes algo equilibrada, ni tan acida, ni tan dulce.

 

Granita de limón hecha en casa

Ingredientes: 250 ml de jugo de limones de cultivo natural, 750 ml de agua, 300 gramos de azúcar, cáscara de limón.

Preparación: en una cacerolita de acero o esmaltada poner el agua y el azúcar y dejar casi que rompa el hervor. Mientras tanto preparar el jugo exprimiendo los limones necesarios y filtrar. Agregar al agua azucarada con la ralladura de un limón. Pasar todo a un bol de vidrio y llevar al freezer. Remover mediante cuchara o batir con minipimer tres o cuatro veces durante las primeras cuatro o cinco horas de enfriamiento. Ya debería estar lista para servir, preferiblemente en copas con adorno de una rodajita de limón, cascarita de limón, menta fresca o flor de azahar.

En el caso de consumirse a media mañana o como merienda de la tarde bueno es acompañarla con un brioche caliente (con tuppo…)

La granita puede prepararse también a las almendras, al pistacho, al café, con frutillas, de sandia, al chocolate, etc.

 

Mar del Plata, octubre de 2013

 

 

La receta mágica de Horacio

 

Ensalada del pintor - A este plato obligatoriamente hay que ponerle color...

*       Ingredientes - 2 paltas a punto, 1 kilo de langostinos frescos y previamente hervidos (como se venden en la pescadería), 1 atado de rabanitos muy frescos, 100 gramos de aceitunas negras, 1 papa hervida bien firme,1 docenas de tomates cherry. Mayonesa, crema, vinagre de manzanas, mostaza liviana, pimienta, sal, pimentón dulce de excelente calidad. Opciones para agregar o sustituir dejando de base la palta: lonjas de salmón rosado ahumado, pechuga de pollo hervida, champiñones, pescado blanco hervido y tibio, etc.

*       Preparación - Partir las paltas y sacar la pulpa de la cáscara con la ayuda de una cuchara. Hacerles cortes iguales a lo largo sin llegar a la punta. Acomodar en una fuente y aplastar delicadamente con la palma de la mano formando un abanico. Limpiar los rabanitos y cortar unos cuanto en rodajas finas y otros en mitades o formando rositas. Descascarar la mitad de los langostinos dejando las colitas; al resto córteles todo los bigotes y patitas. Descaroce las aceitunas y córtelas al medio. Corte la papa en pequeños dados. Haga una salsita más bien chirla con unos 150 gramos  de mayonesa, dos cucharaditas de vinagre, dos cucharaditas de mostaza, y dos o tres cucharadas de crema de leche fresca, algo de sal y pimienta; mezcle bien. Ahora con todo el poder de su imaginación y afición artística disponga y componga con mucho colorido todos los ingredientes condimentados con la salsita y de ésta poniendo el resto en una salsera a disposición de los comensales.

Esta receta deja toda la libertad de expresar su versatilidad pictórica sobre una fuente (soporte, tela)  con un motivo principal verde (palta), desarrollando manchas y colores alrededor de él (paleta), para que al fin 'inescrupulosos' comensales rompan la armoniosa creación, amén del aprecio que le pueden tener a usted. Pero cuando la obra se hace con amor, con el amor sincero , con el único verdadero: el amor a la comida, ¡todo vale!

 

 

 

 

Perfil del Horacio Agola

Sus comienzos

Estudia en Rosario en el Instituto de Bella Artes.  En el ‘58 se traslada a Mar del Plata,  para siempre como su ciudad.  Desde entonces vive para la pintura y de la pintura. Su primera exposición personal   la lleva a cabo en la sede de la entonces agencia del Diario La  Nación en la calle San Martín.  En la época de los transatlánticos expone a bordo del ‘Augustus’.  Más de trescientas muestras personales avalan su sólida trayectoria de artista.

Lugar de algunas de sus obras

En la Capital Federal

Galería Van Riel; Sal de Arte ‘Emilio Pettorutti’ de La Casa de la Provincia de Buenos Aires; Fundación Banco de Boston; Galería de Arte de la Fundación Cultural Pro-música;   del Teatro Coliseo.

En el Interior

Hotel Los Pinos de Termas de Río Hondo; Jockey Club de la ciudad de La Plata; Sala de Arte del Banco Social de Córdoba; Salón Dúo Cultural de Tandil.

En el Exterior

Isla de Capri y Bienal de Capo d’Orlando (Italia); Galería Venini de la ciudad de San Pablo (Brasil);  Play Boy de New Jersey (Estados Unidos).

En Mar del Plata

Rotary Club; Asociación Cristiana Femenina; Hermitage Hotel; Diario La Capital; Banco Argentino Del Atlántico; Hotel Provincial; Delegación Municipal del Puerto; Diario Clarín; Centro Cultural de G.ral Pueyrredón. Auspiciado por la Unión Regional Siciliana Argentina.

Su última muestra la realiza en la sede del Consulado de Italia en Mar del Plata en Diciembre de 2002.

Desde hace más de una década sus obras están expuestas permanentemente en las distinguidas y tradicionales confiterías Boston.

 

Extracto de La Terra dei Gattopardi, artículo de Laura Anello.

CAPO D'ORLANDO. Sedeva su una panca di marmo, Tomasi di Lampedusa, e guardava la sagoma dell'isola di Salina che si stagliava contro il cielo. Non a caso, probabilmente, il suo eroe del Gattopardo si chiamò principe di Salina, la più verde delle Eolie, quella tante volte ammirata dal giardino della villa del suo cugino poeta, Lucio Piccolo. Qui, sulle colline di Capo d'Orlando _ sembra la Liguria, tanto stretta è la fascia costiera...Gli artisti venivano invitati a realizzare un quadro ispirandosi a Capo d'Orlando. 'Era fantastico _ ricorda Tano Cuva, uno dei primi organizzatori _ le strade erano piene di pittori con i loro cavalletti, e non mancavano quelli alla caccia di scorci segreti'. Esauriti gli scorci possibili, negli anni '70 la rassegna si allargò ai più diversi soggetti e con una pausa di qualche anno _ vive ancora. Un fermento che ha arricchito la pinacoteca comunale di più di 500 opere, firmate da Guttuso, Josè Ortega, Pietro Gallina, Horacio Agola, e così via dicendo.

 

Agola: el pintor de la banquina.

 Horacio Agola inaugura hoy su exposición número 400 y como no podía ser de otra manera, nuestro puerto y la banquina son los temas centrales de sus obras.

 ...No pudiendo dejar de lado los temas que lo han distinguido a lo largo de toda su trayectoria, el puerto, la banquina y el mar son los que unifican a sus obras.

Cuando al artista le preguntan por qué recurre a esta temática responde:

Tengo una identificación total con este tema. Es como algo que no puedo eludir. Además, ese rincón de esta ciudad tan bella me subyuga. Tal como Quinquela no salió generalmente del entorno del Riachuelo, a mí me da placer ir a la banquina en busca de inspiración para mis obras. Es un idilio que tengo con el mar, no lo puedo negar ni tampoco reniego de esta realidad. No me pasó con el río cuando viví nueve años en Rosario. Con aquellas latitudes no sentía el mismo cariño que siento por Mar del Plata. Lo que pasa es que esta ciudad es única, increíblemente bella, y me genera una corriente continua para encontrar aquella imagen que luego plasmo en las telas. Este lugar tiene una luz admirable, con sus grises profundos y melancólicos que acrecientan la intensidad del color. Y una vez más menciono a Quinquela: él encontró sus raíces en el Riachuelo, yo, siendo italiano de origen, lo encontré en la banquina de Mar del Plata...

 ¿Pinta de memoria o toma apuntes para luego hacer bocetos? ¿Cuál es su mecánica de trabajo?

Todo lo hago de memoria. Jamás hice un boceto. Concurro con continuidad a ese lugar en distintos horarios, eso me proporciona diferentes imágenes que se instalan en mi retina. Luego les doy "escenografía" propia en mi cuadro. Traslado la realidad a mi ficción. ¿Qué significa esto? Que lo que vi no lo respeto a ultranza, sino que tomo esos elementos para luego utilizarlos de acuerdo a mi sensibilidad y ambientarlos según lo que me dicte mi intelecto. Jamás tomé al sol como protagonista, pero está a pleno con todas sus luces y sombras. Ese es otro matiz que vuelco en cada cuadro.

Otros de los matices que sobresalen en sus obras es que jamás hay un pescador en primer plano, es decir, como protagonista de esa "escenografía" que usted menciona. ¿Por qué?

Para mí, el protagonismo lo tiene la banquina en sí y en su totalidad como panorama. Además, todos los elementos que confluyen en éste mágico, único y bellísimo lugar de Mar del Plata tienen su primacía. Tanto los barcos, las grúas, el mar, el cielo, las luces y las sombras, obviamente, junto a los hombres de mar, son clave para armonizar cada uno de mis trabajos

Sintetizado  del Diario La Capital de Mar del Plata del 3 de Junio 2003

 

 

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Última modificación: 31 de octubre de 2017