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El Monolito de Cabo Corrientes

Hoy 22 de junio de 2012 se cumplen 235 años del nacimiento del máximo héroe naval argentino. Mar del Plata siempre recordó y honró a Brown: una calle, un busto en la Base Naval, un monumento en pleno centro, y un monolito en Cabo Corrientes. un pequeño monolito, en estos momentos con sus hierros oxidados, degradado, enfrentando las últimas oleadas embravecidas del invierno oceánico. Se merecería una atención, un apoyo urgente para que no se mezcle con otras piedras anónimas.

Pero, ¿qué tiene que ver el monolito con Cabo Corrientes? Millones de turistas y marplatenses que pasean por allí muy poco saben.

Oscar Filippi, en un artículo, describe su importancia histórica:

1826 – Cabo Corrientes en la Historia Naval - 2010

Hace 186 años, el almirante Brown fondeaba frente al Cabo Corrientes

Su genio naval, supo reconocer la importancia estratégica del entonces llamado “Cabo de las Dos Corrientes” para la defensa de nuestro País y señaló desde la historia, la costa sobre la cual crecería esta hermosa ciudad. Un siglo después, la Armada Argentina inauguraba la Base Naval Mar del Plata, la segunda en importancia, de nuestro litoral marítimo.

 

Como un índice geográfico que señala el futuro a los argentinos. Con paciencia de piedras eternas, como esperando que despertemos al verdadero desafío de nación marítima, integrada pero jamás entregada al resto del mundo, así se proyecta majestuoso el “Cabo de las Dos Corrientes”, tal su nombre primigenio.

Frente a él, en titánica y eterna lucha, la corriente fría proveniente de nuestras Malvinas pugna por doblegar a la corriente cálida proveniente del Brasil. Coincidencia simple que proviene de la pura lógica de la oceanografía física, pero con ojos de historia, homenaje eterno del propio Mar Argentino a la epopeya browniana de nuestra Independencia.

 

Con coraje criollo

Con el año de 1826 llegarían a nuestra patria sombrías nubes de guerra. El Imperio del Brasil, con una poderosa flota de 80 navíos, penetraba en el Río de la Plata y bloqueaba a la ciudad de Buenos Aires. Pretendía extender sus dominios sobre la Banda Oriental.

Urgidos entonces a recomponer nuestro poder naval, inexplicablemente desmantelado luego de la histórica victoria sobre la escuadra española el 17 de mayo de 1814. De haber acompañado al general San Martín en la campaña libertaria de Chile y Perú y de las brillantes acciones corsarias subsecuentes. Nuestro primer presidente constitucional, Bernardino Rivadavia, volvía a confiar la libertad y la independencia de nuestra patria al almirante Guillermo Brown.

El veterano marino, nacido en tierras en las que también soplan vientos de libertad, volvió a desplegar su valor irlandés y junto al coraje criollo de Tomás Espora y Leonardo Rosales, el 30 de junio y el 11 de julio de ese mismo año (1826), escribirían las páginas más heroicas de nuestra historia naval al derrotar en desiguales combates a la imponente escuadra imperial, en las batallas de Los Pozos y Quilmes, respectivamente.

Aun así, el peligro no había desaparecido, los buques del Imperio del Brasil seguían amenazantes, merodeando nuestras costas. Urgía comprar más naves para nuestra escuadra. Había que reponer a las heroicas “25 de Mayo” y “Congreso”.

A tal fin, Bernardino Rivadavia había enviado a Chile, en misión especial, al coronel Ventura Vázquez para adquirir tres naves de guerra.

Las noticias provenientes de Chile no eran alentadoras, las naves adquiridas habían sido bautizadas así: “Montevideo”, “Buenos Aires” y “Chacabuco”. Zarparon el 6 de agosto de 1826 del puerto de Valparaíso. La “Montevideo” sorprendida por un temporal, debió regresar a puerto; la fragata “Buenos Aires” naufragó en Cabo de Hornos, nunca apareció un vestigio de esa nave o de su tripulación. A su bordo regresaba a la Argentina el coronel Ventura Vázquez. Sólo la corbeta “Chacabuco” llegaría más de dos meses después de su zarpada de Valparaíso.

Esas naves compradas en Chile tenían orden de fondear frente al cabo Corrientes, el punto más oriental de nuestra geografía continental, donde al almirante Guillermo Brown debía asumir el mando de esa nueva división y el coronel Ventura Vázquez regresaría a la Capital para dar cuenta de sus gestiones.

 

Viaje por tierra

Partiendo en carruaje desde Buenos Aires, el almirante Brown, junto al teniente coronel Francisco Sayós y 40 hombres de escolta, llegó al paraje que hoy conocemos como “Estación Macedo”, el 23 de agosto de 1826. Se alojó en la estancia más próxima a la Laguna de “Mar Chiquita”, propiedad de don Francisco Sáenz Valiente. Con dos botes, él y su grupo establecieron el transporte de víveres y auxilios al Destacamento de la Costa.

Brown, después de una larga espera sobre las piedras del Cabo Corrientes, aquejado por una dolencia física y desalentado por la falta de noticias, regresó a la Capital Federal.

En su lugar quedaron, el teniente coronel Sayós y el piloto Michel que ya había trasladado una balandra hasta el cabo Corrientes y establecido el servicio de guardia reclamado para esperar a las nuevas naves.

Cabo Corrientes  Monolito a Brown

Días después de su regreso, el almirante Brown recibe en Buenos Aires la noticia de la llegada de la corbeta “Chacabuco” a nuestro cabo Corrientes. El almirante resuelve entonces alistar la barca “Congreso”, al mando del capitán Guillermo R. Mason; el bergantín “República” a cargo del capitán Guillermo E. Granville y la goleta “Sarandí” comandada por el capitán Juan H. Coe, en ella, el Almirante Brown enarbola su insignia.

El plan del almirante, como siempre, es sencillo y audaz: unirse con esas unidades a la recién llegada “Chacabuco” y dirigirse directo a las costas del Brasil. Si ellos querían la guerra, llevaría la guerra a sus propias costas.

 

Llega por mar

Zarpan de Buenos Aires el 26 de octubre por la noche (20.45) con viento del S/SE y bajo las narices de los marinos brasileños que con sus poderosas naves mantienen el bloqueo al Puerto de Buenos Aires.

La Sarandí navegó durante la noche sin novedad y en la mañana del 27 se encontró con varias naves enemigas. Como ardid de guerra, el astuto almirante mantenía izada la bandera imperial, sin abrir fuego y rompió el bloqueo y se dirigió rumbo al Cabo Corrientes.

Las otras dos naves debieron regresar a puerto al ser detectadas por los cariocas. La corbeta “Chacabuco” poseía 22 cañones y 150 hombres de tripulación, su comandante era el capitán Santiago Jorge Bynon y se convertía en el primer comandante de una nave de guerra de nuestra Armada que fondeaba frente a lo que hoy es Mar del Plata.

A las 11.30 del 30 de octubre de 1826, el almirante Guillermo Brown, a bordo de la “Sarandí” entró en contacto con la “Chacabuco”.

Aún no nacida, en el brillante amanecer de nuestra historia, el Sol iluminaba a Mar del Plata. Debía nacer como hija dilecta del propio Mar Argentino. Faro, custodia y guía de los intereses argentinos en el mar. Así se inició desde las costas del “Cabo de las Dos Corrientes” otro de los grandes capítulos de nuestra historia naval. Un crucero de guerra memorable, que permitió capturar numerosas naves y crear en el propio Imperio del Brasil, la sensación de un serio obstáculo a la navegación frente a sus propias costas, situación que aceleró la finalización del bloqueo a Buenos Aires.

 

Del libro de bitácora

Aquel histórico 30 de octubre de 1826, en el libro de bitácora de la goleta Sarandí, el almirante Guillermo Brown escribía:

“… En este momento en que son las 12 del día, acabo de incorporarme con la corbeta Chacabuco, remito a tierra diez soldados que hay en ésta de la guardia de negros que hay en tierra e inmediatamente me dirijo sobre la costa del Brasil, conforme a las instrucciones de V.E.. Al bergantín República y la barca Congreso los perdimos de vista a las 10.30 de la noche de mi salida y no los he vuelto a ver. Me es imposible el poder designar el punto de mi crucero, pues he de operar conforme lo exijan las circunstancias. Dios guarde a V.E. muchos años. Frente al cabo Corrientes, en vela. Octubre 30 de 1826”.

Firmado: W. Brown

 

Las pude ver

Fue hace más de seis años, la Armada Argentina me había vuelto a distinguir con una comisión para navegar en nuestra hermosa fragata “Libertad”.

Esa esbelta dama blanca de los mares del mundo, que en sus velas abraza y guarda toda la mística de “ser marino”. Habíamos zarpado de la Base Naval Mar del Plata, temprano en la mañana, con fuerte viento del S/SE al comando del capitán de navío Guillermo Keuneke. Navegábamos a vela pura y habíamos llegado a dar ¡14 nudos! El tiempo no era el mejor, había nubes bajas y cortos chubascos. Justo frente al Cabo Corrientes, el paisaje de la ciudad se desdibujaba tras la bruma y las nubes. Sé que fue producto de la emoción de navegar esta hermosa fragata. Sé que fue el sonido del viento silbando en las jarcias. Sé que fue el crujir de las propias velas, quizás mi propio interés en nuestra historia naval… De ello estoy seguro. Pero también estoy seguro de que las vi. Entre las nubes y la bruma, por nuestra amura de babor y recortadas en la costa… ¡Eran la Sarandí y la Chacabuco! Con sus velas henchidas de gloria, como en el óleo que ilustra esta nota, navegando en homenaje a Mar del Plata. Era la historia misma que nos visitaba…, como cada vez que nos visita su propio legado… la “Libertad”.

Por Oscar Filippi

06/11/06
LA CAPITAL de Mar del Plata

 

El emplazamiento de monolito por iniciativa del entonces intendente Comisionado Pedro Enrique Martí Garro fue un anticipo al futuro monumento al Almirante Guillermo Brown en la actual Plazoleta de la Armada Argentina entre el Casino y el Gran Hotel Provincial.

Se inauguró el 28 de septiembre de 1963. Abajo en las imágenes, en un folleto editado por el Municipio todo el desarrollo administrativo hasta el discurso de inauguración del Intendente.

Hoy las dos placas recordatorias no existen más, pueden hacer parte de las manijas de sus puertas...

El fascículo original me ha sido proporcionado por el secretario del Instituto Nacional Browniano de la Filial Mar del Plata

señor Horacio Martínez.

 

 

El sector de Cabo Corrientes ha sido declarado sitio histórico mediante la siguiente ordenanza:

 

Declaración de Sitio Histórico por parte el H.C.D de la M.G.P.

Por iniciativa del Concejal Maximiliano ABAD, (Bloque UCR) se obtuvo la siguiente Ordenanza sobre el “Cabo de las Dos Corrientes”.

FECHA DE SANCIÓN: Septiembre 10 de 2009

NUMERO DE REGISTRO:

EXPEDIENTE H.C.D. Nº: 1774 LETRA U AÑO 2009

ORDENANZA

Artículo 1º.- Declárase sitio histórico al sector costero del litoral atlántico denominado Cabo Corrientes, por ser éste el punto desde donde, en 1826, el Almirante Guillermo Brown lanzó su campaña naval contra el Imperio del Brasil.

Artículo 2º.- Encomiéndase al Departamento Ejecutivo la correspondiente señalización del sitio, incorporando las referencias históricas del mismo.

Artículo 3º.- Con motivo de celebrarse el próximo 30 de octubre el aniversario del paso y desembarco del Almirante Brown, el Departamento Ejecutivo posibilitará el emplazamiento de un monolito conmemorativo idéntico al construido en 1963, el que será inaugurado en acto especial convocado al efecto.

Artículo 4º.- Comuníquese, etc.-

 

Hasta el día de hoy 22 de junio de 2012, no se ha concretado nada de lo 'ordenado'.

 

 

Hoy, 13 de octubre de 2013:

Luego de muchas investigaciones, búsqueda de expedientes, intríngulis legales, se ha llegado a la restauración final del monolito. Nos resta la tan anhelada reinauguración con sus respectivas placas e identificación histórica del lugar.

 

 

 

 

 

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Última modificación: 12 de mayo de 2017